“Mutilaciones tan burdas de orejas y rabos, y sobre todo veterinarios que tapen eso, en los tiempos que estamos, la verdad, sorprende. Se trata de pegarle un tajo y dejarle las orejas al aire”. La estupefacción de fuentes cercanas al último caso de maltrato animal es patente. Una veintena larga de cazadores de Huelva han cortado orejas y rabos a cientos de perros con sus propias navajas, en pleno campo y alejados de un quirófano.
Las consecuencias son heridas abiertas que tardan años en cicatrizar o nunca se cierran del todo, con el objetivo de ahorrarse 40 euros por cada perro que evita la clínica veterinaria. La ley tipifica estas operaciones estéticas como delito desde 2003 en Andalucía. Sin embargo, lo más sorprendente de estos casos que instruyen varios juzgados onubenses es que las mutilaciones contaron con la connivencia de seis veterinarios, detenidos por falsificar los permisos de estas operaciones ilegales.
Hay más imagenes fuertes del maltrato hacia estos perros, pero como no somos unos malditos amarillistas, no las vamos a subir.
Agradecemos que esta vez la ley haya hecho su trabajo y detuviera a todos los implicados en el caso. Pero recuerden que el trabajo no acaba ahí...
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